Consejos de tu pediatra


Desarrollo 0-3 años

En los controles pediátricos se considera de gran importancia la valoración del crecimiento y desarrollo del niño, ya que tanto la talla como el peso indican su estado de salud. Sin embargo, no hay que olvidar que existe una sensible variabilidad entre los niños en función de la maduración de su Sistema Nervioso Central y en relación con el ambiente donde viven. Por otra parte, es importante tener en cuenta que el niño va alcanzando ítems de desarrollo progresivamente, y que cada nueva habilidad lograda le abre la puerta para la adquisición de una nueva destreza en el futuro.

1 mes

  • Mueve la cabeza hacia el lado
  • Fija la mirada
  • Responde a los sonidos
  • Cierra la mano al tocarle la palma

3 meses

  • Mantiene firme la cabeza al sentarlo
  • Sonríe ante la persona que tiene delante
  • Emite dos sonidos diferentes (por ejemplo, ggg, aaa)
  • Sigue con los ojos cualquier objeto que se mueve delante de él

6 meses

  • Se mantiene sentado aunque apoyándose
  • Reacciona cuando una persona juega con él al escondite
  • Vocaliza cuando se le habla
  • Coge ya un objeto

9 meses

  • Da unos primeros pasos si se le sostiene por debajo de los brazos
  • Distingue a personas extrañas
  • Dice da-da, pa-pa sin saber su significado
  • Encuentra algo que se le esconde ante él debajo de un pañuelo

12 meses

  • Camina cogido de la mano de un adulto
  • Realiza juegos simples, aplaude e imita gestos
  • Dice mamá o papá conociendo ya su significado
  • Atrapa cualquier objeto pequeño entre los dedos pulgar e índice

15 meses

  • Camina ya solo
  • Pronuncia al menos tres palabras
  • Pone un objeto pequeño dentro de un vaso
  • Hace garabatos con un lápiz

18 meses

  • Se agacha y se levanta solo sin apoyo alguno
  • Muestra sus zapatos
  • Se quita la ropa (pantalones y zapatos abiertos)

2 años

  • Corre
  • Combina ya dos palabras diferentes
  • Ya utiliza la cuchara aunque derramando algo

2-3 años

  • Tira la pelota con las dos manos
  • Comprende ya órdenes simples
  • Se lava y se seca las manos sin ayuda alguna

 

La presencia de algún “signo de alarma” indica que el niño puede tener un problema que debe  ser puesto de inmediato en conocimiento del facultativo correspondiente para llevar a cabo las medidas adecuadas. Hay que insistir en que la detección precoz del tales signos es considerada fundamental, puesto que  permite brindar al niño una estimulación temprana.

3-6 meses

  • Falta de coordinación en sus movimientos, está demasiado quieto, poca capacidad para mover las extremidades, no muestra un interés suficiente por el entorno que le rodea.
  • A los 6 meses no aguanta la cabeza en posición erecta.
  • Presenta una desviación importante de sus ojos.
  • Está siempre encogido, no estira ni encoge las manos.
  • Se gira solamente hacia un lado siéndole imposible girarse hacia el otro lado.
  • Una o las dos piernas se hallan desconectadas.
  • No es capaz de fijar la mirada hacia un objeto (alineando bien los ojos para ello) y seguir aquello que se mueve delante de su carita.
  • No reacciona ante sonido alguno, ni mueve su cuerpo y sus extremidades para intentar localizarlo.

6-9 meses

  • No expresa emoción alguna.
  • No se relaciona con el entorno, parece hallarse al margen del mismo.
  • Bloquea completamente una parte de su cuerpo.
  • No responde a los estímulos auditivos o tiene evidentes dificultades para localizar los sonidos.
  • No muestra interés ni ganas de explorar el entorno que le rodea.
  • Al final del tercer trimestre no es capaz de reptar o repta sin acompañarse de las piernas.
  • Mantiene o aumenta su estrabismo.

1-3 años

  • A los 12 meses no imita gestos, no señala con el índice, no comprende prohibición alguna.
  • A los 15 meses no comprende órdenes por sencillas que sean.
  • A los 18 meses, aún no camina solo y no realiza juegos imitativos.
  • Aunque camina bien, tropieza constantemente.
  • No localiza los objetos que se ocultan a su vista.
  • Marcha con las piernas entrecruzadas.
  • Camina de puntillas.
  • Un lado de su cuerpo presenta cierta rigidez y ausencia de coordinación cuando camina o corre.
  • Las manos le tiemblan o son torpes al hacer trabajos de precisión (dibujar, coger cubos, etc.).
  • No cumple una orden sencilla.
  • No participa en conductas y juegos estereotipados.
  • Establece relaciones pobres con los demás niños.

 

En ocasiones, sin ser conscientes de ello y siempre con la mejor intención, los padres cometen pequeños errores en el crecimiento y desarrollo de sus hijos. Veamos cuáles son los más frecuentes durante el primer año de vida del bebé:

0-3 meses

  • Colocar al bebé en la cuna siempre boca abajo.
  • Hiperestimular al bebé (aunque es bueno estimular al bebé, nunca debe de hacerse por encima de sus posibilidades).
  • Dar el biberón siempre por el mismo lado.

3-6 meses

  • No permitir que el bebé tome contacto con superficies duras (como el suelo por ejemplo), y colocarlo siempre sobre superficies blandas.
  • Impedirle que se mueva a su aire (obligándolo a estar en la cuna, sillita, gandula, etc.) y no darle la oportunidad de que se mueva en otras superficies.
  • Sentar al niño cuando su espalda aun es demasiado blanda y todavía no es capaz de hacerlo por sí mismo.
  • Excitarlo o estimularlo excesivamente.
  • Someterlo a horarios y ritmos rígidos de alimentación y de sueño. Cada bebé debe ir adaptándose a su propio ritmo aunque dentro de un orden.

6-9 meses

  • Sentarlo antes de que sea capaz de hacerlo por sí solo o tenerlo sentado demasiado tempo en esta posición.
  • Utilizar el parque y el andador, los cuales en ocasiones impiden el movimiento del bebé y otras veces aceleran su desarrollo normal haciendo que se ponga de pie antes de estar preparado para ello
  • Enseñar a caminar (no hace falta enseñar a los bebés a caminar)
  • No dejarlo nunca en el suelo.

9-12 meses

  • Tener al niño sentado todo el día.
  • Dar por buena cualquier manera de gatear.
  • Acortar la etapa del gateo poniéndolo en un andador o cogiéndolo constantemente para que camine.
  • Usar el parque ya que éste limita el área para caminar del niño.